20 abril 2006

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Por Oriente

La Seda.

Esa tarde decidió mirar el cortejo. Una hilera formada por sirvientes y esclavos se extendía desde el salón principal hasta la arquería. Jarrones, frutas, joyas, todo de tierras lejanas. Juguetes para Thêra, objetos con que entretener sus sentidos. Damad se había interesado por un objeto en especial: un baúl, cedro negro, tallado finamente. El cofre detuvo su marcha y fue abierto frente a Thêra. La curiosidad de Damad sería satisfecha. Una tira de tela salía. Como una larga lengua que se desenrolla para dejar su oscura boca. Era seda.
Únicamente la seda podía constituir un presente por si misma. Para Damad la tela poseía un gran secreto. Misterio contenido desde su origen, y se preserva sin importar la forma que adquiera. La seda provenía de un lejano imperio. Por ello recorría largos caminos, talvez ese era le motivo de su consistencia. En ella se reunían los cuatro elementos que conformaban la tierra: su tacto se parecía agua, su trama atrapaba al viento, el brillo provenía del fuego y su trama evocará la tierra.
Las fibras de la seda podían contar muchas historias, pues numerosas noches y días se requieren para transportar la seda desde China. El viaje que realiza, emplea un camino del que brotan infinitos brazos. Caminos que rodean, limitan, abandonan, llevan y regresan a las ciudades y aldeas. Al igual que en la tela, siempre se puede trazar un camino en la ruta de la seda. Seguir un hilo en cualquier sentido. Hilo que parece siempre recto, pero que da infinidad de vueltas para construir la trama. Damad estaba seguro que, encada cruce de hilos, un poco de la vida de los tejedores se hilaba para siempre en la tela. Era por eso que la seda era suave y muy fuerte. Damad recordaba a su padre contarle, cuando era niño, que con un hilo de seda se podía matar.

Serindë (2006)

1 comentarios:

  1. Serindë dijo...

    Me encantó...
    la crítica de Sidurti le da *****estrellas
    Me gustó, especialmente el final de lrelato en el que habla de que parte de la vida se queda en las creaciones, ¿será acaso que en nuestros escritos vamos dejando parte de nuestra vida, de nuestras experiencias como pequeñas migajas de pan que marcan el camino recorrido?

    SIdurti