09 mayo 2006

Simples mortales.....Crónica burguesa de la salida de la Cofradía o "no me toquen esa azucarera"

Una vez que ingresamos al grandioso recinto el siguiente reto era ingresar a la sala principal con el mayor decoro posible.

El escenario se encontraba apenas iluminado por una nostálgica luz azulina. Ahí se presentaba en su magnificencia la armónica composición de los bailarines en el momento cumbre de su interpretación… La mirada de toda la cofradía se centraba en una sola figura: ¡un maravilloso televiso de 24” que a las afueras del recinto nos hacía partícipes de los que adentro sucedía! Sí, la cofradía no pudo luchar contra crono (¿ o preferirá Kronos?) y llegó demasiado tarde ( no pondré el tiempo exacto para no exasperar a Tamen, pero Serindë y yo sabemos cuánto fue).

Las puertas de la sala se habían cerrado justo a la hora marcada en los boletos dejando a las afueras a decenas de personas, las cuales tuvimos que esperar que la primera pieza del repertorio finalizara…y algunos nos conformamos con las imágenes de la cajita mágica.

La interpretación de Miroir culminó… y minutos después la puerta izquierda del recinto se abrió causando una aglomeración a su alrededor. Pese a nuestro llamados constantes de :<<>> o <> el personal de vigilancia hizo caso omiso y tuvimos que esperar como el resto de la gente – Simples mortales, al fin y al cabo-.Tras algunos empujones y manotazos de algunas señoras de avanzada edad (YO juro que no fueron nada accidentales y menos inocentes, especialmente sus manos en cierta parte de mi anatomía) finalmente logramos ingresar a la sala y nos dispusimos a hacer uso de nuestro asientos –palco C, asientos 24,25,26-.

Minutos más tarde, poco después de la admiración de la decoración interior, algunos aplausos se manifestaron como gesto para apresurar la reanudación del espectáculo, es decir, como una versión “nice” o “bien “ de la típica rechifla que se puede escuchar en otros eventos ( y agradecemos a los dioses de que dicha manifestación vulgar o plebeya ) [oigan, me tocó la parte burguesa del relato, ¿qué esperaban de mi lenguaje? ].

Cómo les decía, poco después se dio el llamado a la concurrencia para tomar sus asientos y se hizo la explicación de que la primera bailarina estaba en su presentación de despedida. Curiosamente la bailarina, de nombre Carmen, interpretaría el papel de Carmen (¿casualidad o mera coincidencia?). La interpretación comenzó con la maravillosa participación de Carmen y de los demás participantes de la compañía en un maravilloso juego de piernas. La composición de la coreografía trasmitía, sólo por medio de la expresión corporal, la triste historia de Carmen. El suave movimiento de los pies y los cuerpos incluso se fundían en una armonía hipnótica….

La interpretación terminó, pero el telón se negaba a caer…no, no era falla mecánica, sino que, como ya les he dicho, era la despedida de la primera bailarina… y los aplausos y agradecimientos prolongaron un poco más su estancia dentro de este escenario repleto de flores.

Finalmente salimos de Bellas Artes bastante complacidos por el delicioso bocado visual (especialmente Tamen). Éramos tres jóvenes universitarios solteros en una tarde de lluvia y no podíamos regresar aún a casa…querido lector, comprenderá que algo debíamos hacer, pues una tarde así se disfruta en un café con una buena charla… lamentablemente a la redonda sólo aparecían las opciones de tres establecimientos del sr. Slim.. y dos de ellos eran del trío de Búhos ( lo siento cofradía, para la próxima los llevaré a otro lugar, como el Hostal del Bohemio o el Café Habana, o incluso a algún Selva Café, pero ante nuestros ojos sólo esas opciones teníamos).

Entramos por fin a unos de los búhos ( ¿o son tecolotes?) en donde fuimos recibidos por la cara poco amable del gerente del lugar. Antes de designarnos una mesa unas cuantas personas se atrevieron a pasar el umbral entre el atril del gerente y el espacio del restaurante… sin importarles el protocolo del lugar o la mirada atónita del gerente que perdió su “botón de pánico”. Después de tan simpático espectáculo el “amable” gerente nos asignó mesa , pues la espera fue supuestamente para preparar una mesa para tres. Sin embargo, la sorpresa fue que, al llegar a la mesa del fondo, con asiento acolchonado y de corrido, tenía ¡sólo dos servicios!, es decir, estaba preparada para sólo 2 personas. Pero ahí no acabó, es más apenas empezaba.

Mientras esperábamos la llegada de la tercera carta ( y el 3er. Servicio, sí… seguiré con eso ) la cofradía tuvo en “atrevimiento “ de tomar el acrílico con las recomendaciones de la casa, desacomodando la maravillosa (sí como no) ornamentación de la mesa....lo cual notó el susodicho gerente quien, en cuanto vio semejante alboroto, inmediatamente reacomodó la mesa no sin antes mirarnos con algo de enfado. Lo sentimos mucho por él, pues con ese acto séoslo consiguió provocar a la Cofradía (especialmente por que con ese acto tapó mi cara con el adorno de la mesa, pues era una mesa preparada para 2) .

En fin, finalmente pudimos ordenar ( no sin pequeños tropiezos) un poco de café para dos, una malteada y tres rebanadas de pastel. Para ese momento ya habíia llegado el 3er. Servicio.

Mientras esperábamos comenzamos nuestras adoradas pláticas de café. Entre conversaciones en pretérito, copretérito y presente… todos conjugados en todas las personas del plural y singular. Una vez servidas las viandas, la plática continúo, pero advertimos que en la mesa se encontraba una tercer taza sin usar ( sí… la taza del tercer servicio); la pobre tacita, tan sola y sin compañía y la constante aparición de tan amable gerente nos dio unas cuantas ideas…

Teníamos frente a nosotros: dos pimenteros(¿?), un salero, un cenicero, una taza, un platito, una salsera con rajas en escabeche y una azucarera…algo debíamos hacer. Todos estos elementos formaron parte de una maravillosa conjunción de arte efímero basado en una reorganización del espacio/funcionalidad de los objetos para llevarlos a una máxima expresividad (¡já! ¡Qué alguien me agarre que ya me desaté! ¿Para qué me dan la parte burguesa del relato? ) .

En Pocas palabras… terminamos haciendo un reacomodo de los elementos dejándolo algo así (fig. 1)




Dicha obra de arte efímero logró llevar la emotividad del gerente a ciertos niveles que sólo se manifestaron por algunas miradas asesinas que nos propinaba cada vez que pasaba cerca de nosotros. Suponemos que en ese momento dicho sujeto no encontró el botón de pánico ante semejante espectáculo (y eso no que no vio la caída de la salsera cuando Tamen intentó ponerla sobre los dos pimenteros metidos en el cenicero, pues la gravedad hizo lo suyo).

Cómo les decía, nuestra plática continuaba de lo más natural y normal que una plática de la Cofradía puede ser, siendo interrumpida solamente por ocasionales apariciones del chico con cafeteras en mano que tiene la orden de pasar por todas las mesas aprovisionando las tazas vacías (tal parece que en esos establecimientos tienen miedo a las tazas vacías). Sin emabrgo, en algún momento apareció una mesera enviada pro el gerente y , con la orden de recoger lo que no era necesario en la mesa, destruyó nuestras espléndida obra de arte (1,2,3 ….!ahh!) ¡Nadie entiende a los artistas como NOSOTROS!

Finalmente, una vez terminadas las viandas, debimos partir del lugar antes de una nueva afrenta del gerente… no modo, a pagar la cuenta que, finalmente iría al sr. Slim.

Ufff me cansé... y esperen que esto aún no se acaba... faltan los relatos de Tamen y Serindë ... pero sigan aquí en Simples mortales...
Saludos
Sidurti... su tabernera mítica

2 comentarios:

  1. TORK dijo...

    Debo ser totalmente honesto.
    No soy aficionado a las cafeterías, de hecho me caen mal. Mucho menos estoy de acuerdo con la actitud de dicho gerente, cuya obligación -se supone- es atender las necesidades ("alimenticias") del cliente y debe hacerlo, como dirían las viejitas, "rapidito y de buen modo".
    Pese a todo lo que acabo de decir no lo culpo, si bien su actitud inicial es injustificable, creo que ver una pequeña (muuuuuy pequeña) muestra de lo que hace la cofradía cuando anda sin correas vuelve comprensible cualquier actitud de franca reserva.

    2006 E.C. 7 E.E.

  2. Serindë dijo...

    Yo estuve presente. Fuimos victimas de una abrumadora meticulosidad.
    Nosotros no hicimos nada (muy) malo. Fuimos victimas

    Serindë