25 agosto 2006

Crisis de originalidad... o ¿para qué cambiar si funciona?

La primera parte del título de esta entrada es referente al gran problema que representa escribir una entrada original. Busco algo que pueda decir y resulta que ya alguien lo escribió... y mejor.

En fin, dicen los que (dicen que) saben que escribir sobre la vida personal puede ayudar, siempre y cuando no se abuse de ello. Creo que ésta es buena ocasión para averiguarlo y, de paso, justificar la segunda parte del título.

Sin más preámbulos empiezo:

Hace 11 años, cuando estaba saliendo de la adolescencia y entrando a esa cruel cochinada de la vida que alguien llamó "mundo real", me vi en la imperiosa necesidad de buscar trabajo. Un buen día me encontré un volante que decía:


SE SOLICITA PERSONAL
$500.00 SEMANALES
MEDIO TIEMPO. NO SE NECESITA EXPERIENCIA
INTERESADOS PRESENTARSE EN:
EJE CENTRAL #13 4o. PISO. COL. CENTRO


He de decir 2 cosas:

1. $500.00 pesos era bastante para un puberto hace 11 años.
2. Pongo la dirección para ponerlos sobre aviso. Igual puede ser Arcos de Belén 10 o Av. de la República 56. En esos lugares se dedican a lo mismo.

Sin pensarlo ni un momento me lancé a la aventura, mentalizándome para ganar mucha lana, sacar a pasear a mi novia y que mis padres no estuvieran jodiendo con que no hacía nada. Ya en el lugar, un edificio alto con una antena arriba (como dije, es en la esquina del Eje Central e Independencia, en pleno Centro Histórico del DF), el elevador se detuvo en el cuarto piso. Al abrirse las puertas se dejaron ver unas instalaciones con paredes de tablaroca en forma de cubículos, unas sillas plegables y un hormiguero de gente: unos sentados, otros en los cubículos y otros en otros cuartos, supe de ellos porque se oían sus voces riendo y cantando. Acto seguido me recibieron con la cordialidad con la que recibirían a Bill Gates o a alguien de esa importancia: saludo de mano, la invitación a registrarse en un librito de esos arcaicos de contabilidad de pasta dura y hojas blancas de raya, para posteriormente tomar asiento y esperar a que se nos llame.

Obedecí y tomé asiento junto con otras personas que ya estaban esperando, me sonreí con unos e ignoré a otros. La cordialidad seguía: mientras esperábamos, la edecán que nos recibió colocó un videocassette en una video que estaba frente a las sillas al tiempo que decía: "Mientras esperan pueden ver esto". Yo esperaba alguna clase de video introductorio que mostrara los grandes beneficios que la empresa tenía para sus miembros. Pero en vez de eso... ¡ROCKY IV!


Ya me estaba emocionando viendo por enésima vez la trama con el maligno Ivan Drago (imagínense cuánto tiempo esperé) cuando me llamaron para la entrevista. En la misma sólo se concretaron a pedirme unos datos y después me pidieron que pasara otra sala. En la otra sala se presentó un individuo a decirnos de qué se trataba: de una organización dedicada a la fabricación y venta de cosméticos; después de eso se aventó toda una charla que duró cerca de una hora donde nos hizo reir, llorar, asustarnos y, al final, llenar un cuestionario que mediría nuestro ego. Se llevaron las hojitas y después nos dijeron que habíamos pasado la prueba y que debíamos presentarnos al día siguiente.

Día siguiente

Llegué puntualito, me llevaron a otra sala más, donde ya estaba toda la legión del día anterior más otro grupo de gente. Después de hacernos esperar 45 minutos llegó un chaparrito a reclamarnos por qué no habíamos hablado entre nosotros, que ésa era la razón por la que nos dejaron solos tanto tiempo. Después se nos dió una charla acerca de la oportunidad que se nos estaba dando de progresar y no ser unos don nadie sin un quinto, nos inyectó el deseo de progresar, de ser alguien, de desear que en unos pocos años seamos gente que no necesite trabajar... y una cita para una capacitación completa de una semana.

A la salida nos dieron la bienvenida, otra vez con saludo de mano, nos aplaudieron, nos hicieron aplaudir... y fui feliz.

De regreso a mi casa hablé con mis padres del asunto. Mi padre me dijo riéndose, pero no en son de burla sino de comprensión: "Eso es un fraude. Yo fui ahí mismo hace 5 años, lo que sigue es que te van a decir como hacer dinero facil toda la semana y al final te van a pedir lana para que puedas entrar..." Es decir, mi padre fue ahí, 5 años después yo fui, y 11 años despúes ¿seguirán ahí?

Como dice el título: "¿Para que cambiar si aún funciona?"

TORK: Bizcocho de Montecristo. Año 2006 E.C. - 6 E.E.



3 comentarios:

  1. Alicia dijo...

    JAJA, ahí siguen en mayo del 2008

    Buscando chamba en internet los ví, pero como antes de ir busco referencias pues me topé con tu 'post'. ¡Gracias!

  2. TORK dijo...

    ¿En Independencia, en Arcos de Belen o en Av. de la República?

    Saludos.

  3. Alexander Strauffon dijo...

    A muchos nos ha tocado alguna vez una de las famosas pirámides. Un concepto muy usado de fraude laboral.

    De hecho fue a la primera oferta de trabajo que acudí, cuando tenía 16 años. Yo no caí, a los 3 días me fui, una vez que me convencí por completo de que era un fraude.