11 septiembre 2006

HIstorias de la vida sur-real

Desde tiempo atrás tenía la terrible inquietud de escribir un pequeño cuento basado en una historia real. Pasé largas horas buscando alguna noticia que me inspirara a escribir sobre ella. Revisé varios periódicos de esos que traen noticias amarillistas, de nota roja y una que otra roja. Finalmente he encontrado una noticia publicada este día cuyos detalles más jocosos me han platicado de segunda fuente, es decir, le pasó a un amigo de un amigo. Espero tener la capacidad suficiente para transmitir semejante anecdóta.
Sidurti


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Bar para infantes

Viernes por la tarde, igual a viernes de con-bebencia. La ocasión perfecta para salir con los cuates y tomar unos tragos. Sin duda es la mejor manera de socializar, especialmente siendo adolescente. Una buena borrachera te puede desinhibir, en las borracheras puedes conocer a tus verdaderos amigos, y te enteras de que hay canciones desconocidas cuyas letras conoces o que sabes bailar algún ritmo exótico.

Lo mejor de este tipo de salidas sociales es poder atacar en manada alguna casa o barecillo corrupto que permita el ingreso a menores. ¿qué mejor manera para cerrar una laaarga semana de escuela?

El objetivo de esa tarde estaba claro: un bar pequeño con nombre simpaticón dentro de una gran plaza comercial. Fácil de llegar y de fácil acceso.

Como dije, lo más sencillo fue llegar, a pesar del tránsto. Una vez en el lugar sólo restaban unas cuántas palabritas con el tipo de la puerta para tener el acceso autorizado.

-No sea mala onda, venimos juntos.
-¡ash! lo que pasa es que no tengo aún mi credencial ¿pero a poco no me veo de más de 18 ?
-Ay, andale, enserio, nadie se va a dar cuenta, déjanos pasar.

Pues total que todos lograron infiltrarse en el dichoso antrito de nombre "Chido". Además de un nombre ad hoc para semejante lugar , pues también se prestaba a la prefección para describir el ambiente. Música, tragos cuates... todo lo necesario para pasársela chido, así, sin más.
Pero no todo resultó tan chido. En algún momento una chava comenzó con su escándalo, pues no encontraba su teléfono celular (así andaría... ). Comenzó por buscarlo en el pantalón, la bolsa, en la mesa cercana, por el baño...y el méndigo teléfono no aparecía.
-wey, se me perdió el celular
-¿En dónde?
¡Ah pero qué les pasa a estos condenados teléfonos que se andan perdiendo por todos lados!

Total que el escándalo no acabó ahí. No la convencieron de que el celular era caso perdido, así que decidió salir del bar e ir muy macha a levantar una queja ante el ministerio público. Claro, era lo correspondiente como toda buena ciudadana...menor de edad.
Bueno, siempre nos dicen que hay que reportar cualquier robo ante las autoridades correspondientes . Con un golpe de suerte pude que tu denuncia sirva de algo y no sólo para engrosar los archivos del ministerio.
En este caso la atención fue inmediata. Los policías comenzaron a llegar pocos minutos después de realizar la denuncia. Todo un operativo bien armado se movilizó hacia el lugar cual película de acción.
No, la movilización no fue por un simple robo de un teléfono celular (ya de medio uso, un par de golpes y numerosos rayones), sino por el aviso de un lugar que permitía la entrada a menores de edad y para consumir bebidas alcohólicas.
¿A quién carajos se le ocurrió ir a presentar una denuncia de robo en un lugar al que, supuestamente, no tienes edad para ingresar?
Bueno, pues a alguien se le ocurrió. Al principio la idea de denunciar el robo parecía buena idea, al menos representaba una oportunidad para conseguir un teléfono nuevo o mejorcito...lástima, no se le hizo.
¿Quién se hubiera imginado que al señor del MP le resonarían las palabras "bar" y "menor de edad" ?

Cómo les decía, los polis llegaron al bar, lo cual llamó considerablemente la atención...para unos cuantos. El lugar aún mantenía cierto ambiente, música, tragos, amigos... relajo en pleno, al grado de que fueron pocos los que se percataron que los rechonchetes hombres vestidos como policías no formaban parte de un espectáculo nudista.

Una vez que vieron poco interés por parte de los chicos a uno de los polis se le ocurrió pasar al frente y tomar el micrófono...
-haber chavos.... (¡uy! imagínense tomar un micrófono en un bar a medio llenar!)
Antes de que pudiera hilar algo más a esta oración a los concurrentes se les ocurrió contestar en coro con todo y coreografía
-¿qué qué?
-¡Que se acabó la fiesta!
-¿qué qué?
-¡qué se acabó la fiesta! ¡qué se acabó la fiesta!
-¡qué se acabó la fiesta!

Chale. Como que al poli no le hizo tanta gracia.
En fin, comenzaron el operativo. Claves, gente entrando y saliendo, uno que otro tomadno declaraciones de los presentes. Chin. El gerente va pa dentro de la patrulla junto con dos chavas y el chavo bien buena onda de la puerta, sí, ese que les dió chance de pasar. Pobre, por querer verse buena onda terminó acusado por corrupción de menores...
Se les acabó la fiesta.

2 comentarios:

  1. TORK dijo...

    Pero la niña queria su cel ¿veeeeeeeeeees?

  2. Serinde dijo...

    Fue cero cool lo que le paso a esa pobre niña. La autoridad no comprendió que sólo demando por su cel., no la corrupción de menores.