30 marzo 2007

Cofradía

Y aquí los dejo con una aventura mas de nuestra serie a cuatro manos y dos teclados de Inmortales
Sidurti
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Todos los asistentes comenzaban a tomar sus lugares. Era un foro pequeño, pero con cierto aire de misterio otorgado especialmente por la decoración a partir de velas, luces y cortinajes. “La Cofradía”, compuesta por esos tres jóvenes, estaba lista para aparecer en el escenario.
Su estilo musical era algo singular…por no llamarlo extraño. Se trataba de una mezcla de rock, goth, electrónico, clásica, chilout, folk, 3/8 de quebradita y un poco de vals. Sí, era una combinación tan extraña como el mole. Pero no quedaba opción: El mundo necesitaba de esta música para ser salvado…bueno, en realidad no. La música era sólo el pretexto para poder viajar por el mundo, así había quedado establecido aquella noche en la Taberna.


Desde la partida del detective Saullo los días en la ciudad se tornaron aburridos. Al inicio era interesante. En un instante los límites se esfumaron. Los integrantes de la cofradía tenían carta blanca y la hacían efectiva. Pero, sin su más arduo perseguidor, el reto era mínimo.
Frente a la barra los integrantes de la cofradía cruzaban miradas. Cada uno, con su trago favorito, dejaba escapar pocas palabras. Un suspiro rompió el silencio.
-¿Alguna propuesta, noticia, chisme o intriga?- preguntó Sidurti mientras limpiaba la barra. Distintos gestos acompañaron el “No”
Unos pasos suaves se detuvieron para dar paso a la excusa de rigor: -lo siento, olvide algo. Pero ya estoy aquí- La frase prefabricada de Leo, que no explicaba nada. Típico del ángel de la muerte. Mientras se quitaba el sombrero y la gabardina, dos palabras captaron la atención d el resto del la cofradía.
- Surgió algo.- Repitió Leo. Sentándose sin mirar a nadie.
- ¡Genial! – Expresó Serindë - ¿De qué se trata?
- Por ahora no puedo decirlo…sólo les digo que se preparen, vamos a viajar y mucho.- Respondió Leo a la vez que tomaba unos cacahuates
- Mmmm de acuerdo. Habrá que empacar ¿Para qué clima? – Preguntó Sidurti.
- Todos. – Y fue lo último que Leo se atrevió a decir esa noche.
Al principio Tork, Medeo y Tamen fueron elegidos para hacer el trabajo en escena, pero las excéntricas y constantes peticiones de los integrantes ponían en riesgo la integridad de las operaciones y de todos los demás. Así que, temiendo tener mayores problemas cambiaron a Tork y Medeo por Sidurti y Serindë dejando sólo a Tamen (el único que aprendió a agarrar las baquetas y podía ser fácilmente domado por las chicas).
De regreso al hotel tras una noche triunfal los chicos encontraron las instrucciones sobre la mesa. Se trataba de cinco sobres de colores, cada uno con 20 piezas de rompecabezas. Sin duda los jefes gustaban de las adivinanzas y acertijos, pues en cada sobre sólo 8 piezas correspondían al mismo rompecabezas.
Una vez armado los muchachos descubrieron un mapa de la ciudad con cinco puntos resaltados.
-Muy bien. Debemos separarnos. No olviden llevar sus teléfonos, la lámpara, la cámara y su kit – Indicó Leo a la vez que buscaba su gabardina dentro del clóset, mientras que los demás sólo lo seguían con la mirada.
-¿Y el kit para qué? ¿Vamos a recolectar pruebas, huellas dactilares, muestras de ADN sacadas de un chicle masticado? – Preguntó Tork con cierto dejo de emoción, pues entró al proyecto esperando cumplir su sueño de detective forense.
- No- Respondió la voz desde el fondo del armario. – Ese trabajo ya no nos corresponde…aunque podríamos hacerlo de vez en cuando. El kit cuenta con algunas cosas básicas como impermeable, lentes, guantes,pinzas, una tarjeta de crédito y unas cuantas armas…sólo lo elemental, pero bien podrían dejarlo aquí -Contestó Leo saliendo del clóset – pero la cámara, la lámpara y el teléfono no los dejen. Son esenciales.
-¿Entonces vamos a seguir a alguien? – Preguntó Sidurti brincoteando para ponerse las botas.
-Mmm tampoco. La cámara es para que se tomen fotos por la ciudad. Será la única oportunidad que tendrán para turistear. La lámpara es para no dejar que alguien más les tome fotos…NADIE. Andamos detrás de un fotógrafo que roba las almas. – Dijo Leo amenazando a todos con su mirada angelical y demoniaca a la vez.
-Entonces no necesito esto- Comentó Tork tirando su lámpara sobre su cama. – No creo en el alma, mucho menos me preocupa que me la roben.
- Ok ok … entonces no doy autógrafos y me alejo de los paparazzis…Bastante fácil – Mencionó Serindë a la vez que veía por el ocular de su cámara. – Bella y lista para fotografíar. ¡Vámonos!