03 julio 2007

El sushi

El teléfono de Leo sonó isistentemente. Los chicos estaban a unos metros del sitio del último robo de almas. En esta ocasión el ladrón de almas atacó en el hotel de enfrente, curiosamente en la habitación 233.
Los chicos llegaron con su equipo listo: cámaras fotográficas, una de ellas con características especiales para fotografiar almas y auras (al menos eso decía el infomercial); luz violeta para descubrir alguna huella o restos de polvos; bolsitas con cierre para guardar las evidencias... o el almuerzo; grabadoras de sonido, pinceles para obtener huellas dactilares y la tradicional cinta amarilla para marcar la zona.



Tork entró haciendo a un lado a un par de policías que reguardaban la entrada a la habitación. Después de que entró un grito hizo que las chicas se precipitaran a la habitación. Dos charolas de sushi se encontraban sobre la mesa de servicio, ambas contaban con una tarjeta que indicaba el destinatario: Tork.
Al parecer todos los pedidos de sushi llegaron a esa habitación, uno de ellos con una dosis extra de pimienta y picante, sin duda era la firma del ladrón de almas. Un ataque masivo de estornudos causó que el alma de joven chef se escapara de su cuerpo. La víctima ya había sido trasladada a un hospital especial en donde sería puesto en observación.
Ahora estaba claro, la liebre perseguía a los cazadores. Sin embargo, esto no preocupó a los chicos, al contrario, les causó mucho más interés saber que tenían detrás de ellos a un ladrón de almas y un asesino.
Leo recibió una llamada en su celular. Mientras él contestaba, las chicas se dedicaron a fotografiar la zona mientras que Tork miraba impávido el sushi. No podía creer que todo el sushi que había pedido hubiera sido enviado al hotel de enfrente haciéndolo pasar hambre.
-Muchacho vámonos. Han econtrado el origen de los chocolates.
- ¿sí ? ¿ Y cómo lo consigió el laboratorio? ¿Pruebas químicas? - Preguntó Sidurti
- No- Contestó secamente Leo.
- ¿A partir de pruebas de ADN? - Preguntó Tork alargando la mano para tomar una de las charolas de sushi.
- No.-Volvió a contestar Leo mientras guardaba sus cosas y se encaminaba a la puerta.
- ¿Consiguieron al mensajero que dejó el paquete? ¿ Usaron un medium para dar con el lugar?
-No.Nada de eso. A los del labotatoriose les cayó una de las cajas y encontraron la dirección del fabricante en la base. Es un convento en España que hace chocolates bajo pedido.

Salieron de la habitación y fueron a recoger sus cosas al hotel. Debían partir inmediatamente a España. Ahora el caso del ladrón no era prioridad pues sabían que los estaba buscando.



1 comentarios:

  1. Serindë dijo...

    Viajaremos a España???
    Espero que visitemos Barcelona, tengo que hacer algunas compras!!!