16 agosto 2007

Problemas de Producción

Debido a mis vacaciones en una isla del Caribe y un retiro espiritual en el Tibet, no pude reportarme en el Café... Bien, bien, no trabaje y no tenia nada para el CV.
Sin embargo en un destello de inspiración (y Algunas amenazas) he vuelto a escribir.


Escena 1, Toma 35

La mayoría pensaba que era una linda tarde; para el joven, en el columpio, se trataba de un incidente. Era un día soleado, despejado. El cielo azul se extendía sin interrupción. El viento soplaba suave, acariciando los objetos. Las aves trinaban alegres en las ramas. Se podía decir que el mundo era felíz; tan bello como en un sueño. Un sueño que debería terminar en algún momento, tal vez ese mismo día.

Él era felíz balanceándose. No le molestaba la alegría de los demás; sólo consideraba que era un excelente momento para el final. Únicamente le faltaba decidir como hacerlo. Podría intentar algo espectacular: rocas incandescentes, tinieblas profundas, gritos de agonía y desesperación. Podría ser un final tranquilo, con un agradable sopor. Talvez un poco de ambos.

Era demasiado tarde para pensar en encuestas que mostraran las preferencias del público. Tendría que decidirlo él. En su mente construía los diversos escenarios: volcanes en erupción, nieblas venenosas, plagas, lluvias torrenciales… Nada original, esos recursos ya había sido utilizados. El columpio continuaba moviéndose. Ninguna idea se formaba claramente.

El cielo comenzó a nublarse. Las gotas de lluvia sacaron al joven de sus pensamientos. El espacio perfecto se había esfumado. Ya no sería el fin del mundo, al menos no ese día. La próxima vez planearía algo con anticipación. Era un trabajo difícil. Lo mejor, para el ángel exterminador, era poder balancearse en el columpio.


1 comentarios:

  1. Anónimo dijo...

    Mmm. El ángel exterminador tenía el día perfecto para acabar con el mundo... y la lluvia se lo estropeó, Lástima
    Sidurti