20 septiembre 2007

Mini-Cuento

Aire


La tensión de su cuerpo cedió. Poco a poco se fue perdiendo la rigidez de sus músculos. El rostro adquirio un gesto suave; el mismo que se presenta en un agradable sueño. Sin embargo sus ojos no se cerraron. Parecía querer ver el camino; después de todo nunca había visto un lago cómo aquel- tan azul y tranquilo-.

Las ondas, en la superficie del agua, se detuvieron. Ahora podía ver claramente. La imagen ondulaba según la voluntad de la corriente. La última burbuja subía a la superficie la timepo que su espalda tocaba las rocas en el fondo.



***

He superado la vana corporeidad para escribir sin ver... ¡Todo se lo debo a la Gran Zanahoria que me ha iluminado con sus infinitos poderes!

2 comentarios:

  1. Leticia Zárate dijo...

    Buen cuento. Me gustó, pude ver la imagen muy clara.
    Saludos desde Mérida, Yucatán, México.

  2. Sidurti dijo...

    Sister, otro cuento con imágenes llenas de tranquilidad y suavidad... y este si parece terminado.
    Agradezcamos a la gran zanahoria por regresarte al buen camino.