14 octubre 2008

Cuento express

Expiación

Sólo sintió el roce de las hojas, de las plantas creciendo a su alrededor; asfixiantes manos con caricias verdes sobre su cuello. Sólo observó a los metálicos escarabajos anidar entre su cabello.

Permaneció quieta como le dijeron. Ningún suspiro escapó
de su boca, ninguna esperanza prosperó en su corazón.

Nadie regreso,
ningún paso
se deslizó furtivamente entre los árboles. Ningún dios reclamó su sangre,
ningún demonio capturó su alma.

Abandonada, estúpidamente sola, se convirtió
en sacrificio vació, inútil.
Serindë.