05 diciembre 2008

Capilla

Ella alargó su mano, tan gélida y blanca cual copo de nieve para tocar la oreja de él causandole un terrrbile escalofrío que recorrió toda su espalda.
Él siguió en su tarea sin preocuparse, pues cada uno de sus avesmarías llena eres de gracia le traía un poco de paz en el alma.
Tan pronto como se encontró sola de nuevo, suspiró dejando escapar un poco de vaho por sus labios .A pesar de vivir en esa vieja capilla por más de tres siglos la joven aún no se acostumbraaba a los extraños que solían buscar ahí un poco de paz.

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