17 marzo 2009

El patito en La feria

Aprovechándo el fin de semana largo (que antes todos conocíamos como "puentes") el Señor Patito decidió salir a tomar el sol un rato a uno de los lugares harto populares y tradicionales de la ciudad: El Bosque de Chapultepec.

Después de disfrutar una comunión mísitica con la Gran Zanahoria (reverencia) a través de una ensalada, la cual era muuucho más grande que él, cosa que no lo detuvo (recordemos cómo dio cuenta de un plato de pasta), el Señor Patito, ávido de emociones decidió visitar La Feria De Chapultepec, uno de los primeros centros de juegos mecánicos de la capital.

Tras comprar su Pase Platino el Señor Patito obtuvo el poder de ingresar a todos los juegos que deseara sin límite de tiempo (excepto Go-Karts y juegos de azar). Y dado que el patito es de los patos más valientes que conozco, la famosísima Montaña rusa fue su primera elección. Cuando apenas comenzaba a admirar el paisaje urbano en las alturas, la primera caída lo sorprendió, pero no le despeinó ninguna pluma.

Tras esta inyección de adrenalina, el Señor Patito se sentía alegremente preparado para las demás emociones del parque: Se enfrentó a los terribles monstruos de la Casona del Terror, en donde se burló de un pobre temeroso de dios que se negó a pararse sobre un Pentagrama; se subió a la Montaña Infinitum, paseó por el trenecito, el Ratón Loco y la Nao de China (en honor a aquella que ni era nao ni venía de China).

En un rato, mientras el Señor Patito y yo disfrutábamos de un delicioso helado (mientras que Tork, en un arranque de masoquismo subía otra vez a la Montaña infinitum) fuímos testigos de uno de los maravillosos espectáculos de la naturaleza: Un cortejo adolescente.
Dicho ritual consistió en dos partes: Unos chicos divisaron a lo lejos a tres chicas fresas tipo mala onda comiéndo salsa con palomitas, dos de ellos se acercaron para tentar el terreno con frases dignas de cuaquier poeta como porquè tan solas, ah mira amiga, es que mi amigo te quiere conocer...

Una vez que las chicas aceptaron la entrevista el recadero salió en pos de su amigo, un chico tímido, quien manos en los bolsillos entabló el diálogo con una de las chicas fresas tipo mala onda y así. El chico miraba con temor a la chava, mientras que los amigos miraban el intercambio de frases...Unos minutos después, el chico se retiraba semiderrotado.


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