08 abril 2009

Carmín


Las plumas blancas se dispersaban con el aire. Los nenúfares rojos y tristes se resistían a la corriente, queriendo ocultar el cuerpo sin vida. El cadáver de un cisne, de hermosos plumaje, se hundía indolente entre las aguas.

Las razones, absurdas, salían de labios asesinos. La pata, de plumas amarillas, esperaba en la orilla con la mirada perdida. En su mente todo estaba claro: el cisne fue la causa de sus problemas. Desde el inició le había arruinado la vida. Aún podía escuchar los murmullos, las risas de las ranas, de los peces.

Como cualquier pato, Siempre soñó con una familia feliz. Pero él lo devastó todo con su pequeño cuerpo lleno de plumas despeinadas, con su pico de forma extraña y su graznido insoportable. Encontrar la solución fue muy simple: Una vida por otra. Ahora el cuerpo del cisne se hundía impune entre los nenúfares.
Abril, 2009
Serindë
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Tarde, al estilo CV, cumplÍ con el reto El patito feo.

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