17 julio 2009

La hora de nuestras vidas

Esta vez Serindë cumple!!

Regreso

El camino no es largo ni corto, pero el recorrido es lento. Siempre hay un pretexto: un mal horario, un partido, un accidente…, la lluvia. Las calles detiene su flujo constante y los autos levantan protestas. Pero como los malos hechizos son sirven de nada.

Las ruedas giran y se detienen en forma intermitente, la música estridente cocha en los cristales. Las personas conversan, se duermen, se pierden; arman los pensamientos dispersos, otros disfrutan su vida como en los cuentos de hadas, algunos más tratan de solucionar el día a día y con suerte el mañana. Ya pocos observan el exterior, como si fueran perder el tiempo. Siempre ansiosos…

Pero en ocasiones, cuando voy de regreso, el sol adquiere un tono especial que lo inunda todo. El aire limpio, las nubes negras, la luz en azul muy transparente. Se trata de un ocaso prometedor, de esos por los que vale la pena detenerte y mirar. Uno de esos en que es agradable tocar la noche que te rodea, sin ninguna queja, sin ninguna preocupación.

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