04 septiembre 2009

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Quizás, quizás ...

Ahora la ciencia establece el criterio con el cual reconocemos el conocimiento verdadero o válido. Las características del método científico, cuyos resultados son susceptibles a la repetición y comprobación, lograron consolidarlo como el sistema para construir la verdad. Valor que invita a someter el conocimiento previo a su rigurosa comprobación y así avalar pero sobre todo desmitificar.

Así, el concepto actual del mito se encuentra asociado al de mentira. El mito es considerado una serie de hechos que fueron estructurados para el engaño, por ello resultan improbables e inverosímiles. Pero “¿Cómo podemos conformarnos con el juicio general de que hayan nacido de una ilusión primitiva...?”[1]

El mito es una Historia, la primera Historia de las comunidades. Explica el mundo que los rodea, en su origen y en su funcionamiento. El mito permite la supervivencia de los grupos sociales ya que - a partir de su estructura- se establecen normas de comportamiento, genera rasgos de identidad o advierte algún peligro.

Es cierto que no todos los elementos del mito pueden comprobarse pero, también, es cierto que muchos de estos elementos se presentan para transmitir la emoción, conceptos o nociones y no deben tomarse en forma literal. La narración mítica es el resultado del la experiencia, contiene conocimiento práctico y funcional. Razón que explican porque los mitos prevalecen aún en las sociedades mas “avanzadas” o “científicas”



[1] Otto, Walter Friederich, “Los perdidos dioses griegos” en Otto, Walter, Teofanía: El espíritu de la antigua religión griega, Buenos Aires, Eudeba, 1968, p. 156.

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